Lunático
Una breve historia sobre el juicio de un criminal pirado
Todos en este mundo han tratado de encadenarme, de atarme, de obligarme a ser algo y alguien que no soy. Pero hoy romperé mis cadenas, me alzaré de mi tumba de lamentaciones y proclamaré a los cuatro vientos el significado de la palabra libertad. No nací igual que el resto.
Hay dentro, muy adentro, una voz que me susurra que no debería hacerlo, que debería someterme, que debería seguir la voz de los demás, el discurrir del rebaño. Todos los días mato esa voz que llevo dentro y uso sus alaridos para recordarme su debilidad. Hoy los necesito.
Subo al estrado, encadenado, vestido de naranja y con la cabeza baja. Me empujan dos policías agarrando mis hombros. Me sientan y, sobre el libro de Dios, me hacen jurar decir la verdad, la verdad y nada más que la verdad. Como si hiciera falta. Mentir es de débiles.
La jueza pregunta con una voz grave, una de esas voces que resuenan profundamente en los coros de las iglesias gospel.
Se le acusa de estafa, hurto, resistencia a la autoridad, asesinato en primer, segundo y tercer grado, corrupción de menores, blanqueo de capitales, tráfico de sustancias ilegales, contrabando, tráfico de personas, secuestro y otros… 17 cargos más. Respecto de todos estos cargos ¿cómo se declara? Y antes de que hable, sepa que seguramente salga condenado, si decide confesar nos ahorrará a todos mucho papeleo y tiempo así que, haga honor al juramento que acaba de salir de su boca y diga la verdad.
Me declaro culpable…
Estupendo, caso sobreseguido
Culpable de ser libre
¿Cómo?
Me declaro culpable de romper las cadenas agónicas de esta sociedad corrupta, me declaro culpable de romper con la tiranía de un estado mafioso, me declaro culpable, culpable de estar por encima de todo esto
Osea que va a optar por el camino difícil por lo que veo
Así es señoría, el mundo me escuchará al menos una última vez
Me encierran en una celda de aislamiento. Pasan días sin nada más que horas vacías y comidas sin sal. Odio la comida sin sal. Se lo pido al guarda pero me ignora completamente. Quiero sal.
Me vuelven a subir al estrado. Vuelvo a pronunciar el juramento. La jueza vuelve a hablar.
Sobre el asesinato de William Moore
¿Se le consideraba un ser humano?
¿Cómo dice?
En lo que a mí respecta, William Moore no era un ser humano, era un violador, un asesino, un ladrón. Abusó de mi hermana señoría
Osea que tenía un móvil
¿Para qué? Ese ser no tenía alma, no era nada ¿se puede matar a alguien muerto por dentro?
Llévenselo
Otras dos semanas.
Otra intervención.
Otras dos semanas.
Otra intervención.
Otras dos semanas.
Otras dos semanas.
Mi ejecución. Supongo que la muerte me hará libre, allá donde mi alma, si existe, vaya.


